El enemigo de Buda o en un castillo real

 

mausoleo

Bajo los jardines de Buda vive el Emperador.

Los samuráis cuidan de sus plantas, y los animales se cortejan a su sombra, como alambre tejido asando carnes en una parrilla.

Los chacales esconden su risa burlona para animarse con el entusiasta escenario.

Los jardines que atraviesan todo el laberinto parecen no llegar nunca a su Flor de Loto. Y Buda imagina todo esto sin sentir culpa.

El dolor y la culpa son, el sentimiento más real que pueda allí sentirse. Para todos los que en su castillo intentan buscarle.

En una parcela del aire nos ha dejado el don de la contemplación, y nos extrañamos con seguir viendo, con agrado, como lo sagrado se vuelve oculto.

Adolfo N. Scatena

03/07/2016

 

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