Génesis

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“…Y atardeció y amaneció el día primero…”

 Aquel ocaso durante el solsticio de invierno del año 1991, llegó antes que los desprevenidos turistas navegando por el Pacífico Sur a la altura de las Islas de Pascua en Chile y de la Patagonia en Argentina, se percataran del inminente y total eclipse solar.

El  citado fenómeno, se instaló por unos escasos cinco minutos y se extendió en su parcialidad anular rodeando al sol de un cinturón de penumbras, por alrededor de dos horas. Lo que a primera vista de la tripulación, que paseaban aún con sus gafas oscuras, fue un atardecer repentino, en las siguientes horas pasadas las 17, fue el pasaje intermitente de la luz a la noche durante doce horas en las tinieblas.

El naufragio y posterior desaparición de la embarcación con sus tripulantes, cubrió con un velo de misterio los sucesos ocurridos en ese breve intervalo. Pero un día de Julio, diecinueve años más tarde, luego de que aconteciese otro eclipse solar; los actuales pascuenses redescubrieron a los ocupantes de aquella desparecida embarcación; hablando en la lengua de sus ancestros, y vaticinando los cambios, que aunque imperceptibles, profetizaron los antiguos Rapa Nui y que se llevarían a cabo con el devenir de los  hechos posteriores al eclipse. Dichas profecías contaban con un calendario lunar, y en el correspondiente al solsticio del 11 de julio de 2010, así se hubieron pronunciado:

“…Y atardeció y amaneció el día primero…”

01/08/2016

Adolfo N. Scatena

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