Condena por omisión

himeneo

Hace meses una mujer de otra nacionalidad , a la que amo; me viene negando toda propuesta que le hago de intimidad. Si bien, acepta siempre mis iniciativas de lograr mayor acercamiento nunca llega a ser del todo sincera. El sí de ella, resulta ser siempre un no, y su negativa es el doblez que me ha hecho obstinar siempre tratando de lograr una respuesta afirmativa. Hace muy poco me ha dejado pensando cuando me dijo, que para lograr lo que he deseado todo este tiempo debería aceptar, un compromiso mayor… ¿Casamiento? Fue lo primero que se me vino a la mente_eso es lo que quiere_y yo no hago más que dudar de mis propias intenciones.

Ebony es de República Dominicana. Ella me ha referido que años atrás se casó, en su país, con un argentino de la embajada con pasaporte y que años más tarde emigró a la Argentina.

Cuando nos conocimos, inmediatamente no dudé en intentar conseguir lo que siempre he conseguido de todas las mujeres que he deseado; ella sabe esto ahora. Aún así, hoy decidí poner cartas en el asunto, me preparé y le hable:

_ ¿No crees mi amor que estamos llegando muy lejos solo proyectando? Nuestro futuro está en aprovechar el presente que tenemos, y no deberíamos olvidarnos de vivir el hoy…

_Yo estuve pensando en eso, también mi vida…Y si, si quieres…hagamos todo lo que deseas, hoy ya mismo. No necesitamos más que cuatro testigos, este mismo viernes vamos al registro civil, nos casamos y acabamos con todo el suspenso.

_ ¡Pero tú ya estás casada !

_Sí pero acá en tu país mi casamiento no tiene validez, está fuera de jurisdicción.

Así que hoy mismo me casé, aunque al salir del civil mi flamante esposa sentenció: lanzando una por una cada palabra como estocadas al corazón, que a futuro no podré evadir, mientras recuerde la promesa que le he aceptado.

_Solamente mi amor, no iremos a Dominicana ni a visitar a tus amigos de la embajada, ni tampoco, a anular el acuerdo que firmaste ante el escribano de ceder todos tus bienes al padre del hijo que nació dentro de mi matrimonio, y que tú estabas tan ebrio… que no evitaste dejarme encinta y olvidarte de que por entonces tenía yo tan solo dieciséis años..

Adolfo Nicolás Scatena

12/06/2016

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