Cuando haya leído al dorso

                                                          “…Bendito sea el  que olvida, 
porque a él  pertenece el paraíso…”
El Anticristo, F. Nietzsche

 

_ Esta compra que está a punto de hacer Padre, puede que le parezca mínima, pero lo que está por llevar es acaso el único ejemplar entre todos los que poseo. Y usted tendrá a su disposición un objeto que cambiará radicalmente su vida en un momento.

_ Pero disculpe no lo estoy entendiendo, ¡esto es solo una botella de vino!

_ ¡No esta es muy especial! Lo hará a usted la persona con más poder; la mayoría de la gente bebe simplemente por vicio o por sed. Yo sé que usted no es  un bebedor de los habituales que vienen a mí, y esta botella cuando usted la beba acabará con su eterno martirio y lo hará a usted un ejemplo de bebedor para el resto.

_ Yo siempre acudo a su tienda y llevo la misma botella de vino que ahora usted me ofrece con poderes nunca antes conocidos  ¿Puede decirme por cuánto usted va a ponerme a disposición su única botella?

_ Por nada Padre ¿No son acaso ustedes los curas, bebedores de la sangre de Cristo? ¿No es acaso el vino, el segundo mejor regalo de Dios? Por eso le digo yo, que usted no es simplemente un bebedor de los habituales y que ésta no es simplemente una botella de vino, esta botella era solamente para usted. Solo tendrá  que hacer abandono de sus ritos y hábitos para beberla. Se la serviré yo mismo.

_Si aceptara lo que me ofrece hijo, no podré probar siquiera una copa de este vino. Porque inevitablemente, desearé beberme toda la botella.

_ Dudo que así sea, Padre; cuando haya leído el dorso.

_ ¡Qué trata de hacer! ¡Acá dice veneno!

_ ¡Beba Padre! Un trago, y su alma querrá que sea eterno…El tiempo en que compartíamos dones con los dioses y ellos nos invitaban a su morada para darnos un festín, ha llegado a su fin; cuando la guerra además de sagrada,  comenzó a ser santa; cuando Dios dejó los elementos y los cambió por derechos; ese mismo tiempo empezó ya delinear por sus vernáculos pasillos, a su asesino; y de tan tamaña proeza, jamás será consciente el autor,del verdadero valor que habrá tenido. ¡Beba usted por mí Padre! Y no habrá dado a su alma ninguna otra raíz de tierra más yerma.

Adolfo Nicolás Scatena

22/08/2016

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