El amor, el cielo y otros rumbos sin dominio

dios-y-el-hombre

He caminado descalzo

los pies en la acera

caliente del verano.

He sentido los rayos del sol

sobre mi piel desnuda

a la vera del río.

Me he saciado con el vino

y he visto copas estériles,

la sangre intoxicada, y demás

los ojos sombríos de resaca.

He tenido licencia de artista

para padecer y desnudarlo todo

recuperarlo y ser uno más.

He seguido siempre mi deseo

por donde he querido

y pude no dejar de sonreír.

Pero no te tenía.

Vos llevabas también…

tus pasos de pies descalzos

la piel acariciada por el sol

los rayos en tu mirada

y la claridad del día

en tu sonrisa.

Ojos a veces también sombríos

resabios de viejas crisis.

Amabas y padecías creatividad

o te desnudabas por arte,

o por oficio…

con tu impronta no habrá

ni una menos, ni una más jamás.

Hiciste de tu deseo

lo que más persiguiera.

Hiciste que para sonreír

más motivos tuviera

y a los tuyos más los quisiera.

Pero cuando te uniste a mí,

no tuvimos el paraíso

y dueños de lo profundo fuimos

juntos a llevarnos lejos el mundo

el amor, el cielo y otros rumbos

sin dominio.

Adolfo N. Scatena

06/12/2016

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