Menos que sombras alegres, ni ángeles amenos

No puedo ni podré, entrever tus fatuas facciones. Ni con la alquimia de toda tu sabiduría, abrazar el dolor. En el karma de tu piel quedar sin tu sal. Sin reaccionar frente a tu espejismo limpio, ya marchito.
A cambio sumo, todos tus sueños en un infierno propio, íntimo y tierno. Vacío de objetos, carne atrapada en la memoria de un mañana, recorriendo la distancia de sal, y en especias. A quien deberé, o pagaré con mi pasión si es extraña mi inacción. Y eso que daña, no es ahora tiempo del mañana, es manto de luna y polvo de estrellas. El perro que dejaste ladrando en la piel que habitaré… ya jamás.

Cómo peligran en orden ahora, los peones de tus futuros cambios. Cómo me asaltan, los testigos de todos tus favores. Sin más sabores que ahora la calma de tus flores.. las que dejaste en mi palma. Y cuanto han recorrido ya tus caricias, dejándome sin las huellas de tu sangre.

El fuego me aguardará por siempre, en unión a tus cenizas. Revolcándome, en una sombra menos alegre, que mi ángel.

Adolfo N. Scatena

10/05/2017

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