En lo más alto y edificante

diosa de babilonia

Fue honrarte, con mi furor y arte.
Demás por qué pagarte.
Me tienes edificando, salteando y surcando
amores perros, autos volcados.
Sí escapemos, dejemos todo, de eso que solo yo, pude darte.

Dejemos ya maduras, las flores en tus volcanes
dejemos uvas, miel y panes.
Una por una cada piel sin su piel
apagada la sed sin nada ya de hiel.
Y que en nuestro enfermo deseo al fin sanes.

No dejemos al orgullo inaccesible de toda piedad,
presa perpetua al amor, de una obscena vanidad.
Cada memoria, cada caricia, con manos vacías y
a nuestro deseos, sin el norte que solos o no, tanto se perdía.
Sin olvidar que el amor llega, o veces es ya, mayor de edad…

Adolfo Nicolás Scatena

24/06/2017

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