El problema

No porque todos sepan que llevas un pene tal vez sea el problema, o que puedas sentir también vergüenza. Ni la vergüenza, ni el pene, son el problema cuando sabes que hacer con ello. El mundo es un mundo castrador de sueños, cuando lo que hoy edificas lo construyes bajo el imperio de tus hormonales mañanas. Mañanas de interminables noches, bajo el dominio inagotable del deseo de tus instintos.

Sin embargo toda ansiedad parece inútil, la alquimia del deseo se agota, en unos zapatos cansados. La vida emerge, sin nada de tu demanda, emana de tu mirada y cae por el vértigo de otra piel. Más algo se aloja en su estadia, la envidia de quien no puede apreciar nada de lo que sos, y de quién no puede dejar la oportunidad de pisotear a quien vive y piensa distinto. El mundo a globalizado el sentir cada vez más xenófobo del individualismo más despersonalizado, de la moral mojigata y puritana, de una sociedad en decadencia, la decadencia ética del fantasma de una cultura, en el abismo progre que nos condena al vacio.

No haré entonces, sino más que ponderar aquí las no escasas virtudes, de todo aquél, que escapa con no muy pocas luces, pero con mucha calma tambien, por el ojo de la tormenta. Hacia un eterno y mágico retorno, de musas y heroes, inspiradores y guerreros. El mundo idílico de este soñador y de sus versos, es y será, solo apto para los mas atípicos y preciados condenados.

La gloria y el cielo, a ellos les sea dado.

Adolfo N. Scatena

07/12/2017

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