El indeseado Júpiter

No supiste quien estuvo detrás a tu lado. Ni a Jupiter, cortejando a la cintura de tu luna, alardeando en el enjambre de las moscas; a tu entera vanidad. Quien cubría tu entero cuerpo celeste a medias tintas de tus plumas cósmicas. Zumbándo a tus pulmones lo indeseable; y necesario.

El golpe robado alas caídas. Robo al robar el intento. Sin robar inventos , inventos robados. Solo el golpe robado.

Robar a tus ojos negros de los azules ocasos. El corazón de la luna, a tu piel naranja. Voy sepultando en el abismo de la piel la sangre que marchita como el río entra sur cuando el mágico rio en estas torpes oleadas la penumbra del amor, de aquel verano indio.

Vos y yo, o aquel amor, más cerca tuyo que la sombra de aquella sombra del viento, para ese amor tiempo, que cae en mil diablitos y mil plegarias. Lleno de la nada, y nada más que magia, ni más demonios que el espejo plagado con la sal de ayer. Y la dulce noche que encendió.

Porque no hay más que sal en mi cordura. Y no hay locura más dulce, que otra muertedura a cada noche tuya.

Que dejamos volar. A marchar y a callar vacía , y colmarnos sin más otros deleites, que mis dedos ya no tocan.

Si volviese a recuperarte, ya te hubiera perdonado antes, porque la eternidad retornaría sin reclamarla , solo para poder tocar tus manos, y el abrazo en cada noche.

Y la espera a todo eso toda esta vida valía, y ahora ya más me queda lo que no tengo. Que valía ahora haberle dado la vida? Por el tiempo que devoró el oro y mordió el polvo por el que temblábamos En nuestro último infierno y aquel único abismo. Los cuerpos que amamos. Las palabras que más menos nos desnudaron. Las caricias y los besos que todavía hoy por ti preguntan.

Ey!! no! Hoy estás todavia en una alcoba vacía, sobre el colchón,y en las sabanas tibias sin recoger tus piernas frías, en la telaraña de una sonrisa, en el uno mágico y eterno retorno, para el descanso del amor que reposa en el guerrero,

Cruzarás la luz por el ancho brazo del río y ahí, y te reencontraré. Y a las hermanas de tu risa,a la frágil y dócil medusa, a esa tierna y fugitiva sirena en voluble ulular de tu voz y el fragor de las oleadas de tu blusa. Bajo las luces y penumbras de Júpiter y y el fragor de la luna cayendo. Con el ámbar del deseo.

Scatena, A.N.

11/03/2019

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