E-N-L-O-Q-U-E-C-E-R


De la lejana soledad…
sólo aquí queda aire,
donde inhalabas cansancio.
Una letanía que extenúa
y marchita hasta la hierba
más perenne. O madura,
toda cotidiana rutina.

¡ Como desearía exhalar todo!

todo el resto…

Llenar juntos estos impuros pulmones

de nuestra existencia

de las primeras brisas de Otoño

y el olor de otra copiosa mañana

de plomo y papel

compartida.

Hacer el tiempo flexible, lleno
de tanta conciencia y locura.

Correr el velo de tus sueños

y despertarme enredado

en el ilusorio espejismo

de tu amor resplandeciente

de luna nueva en tu sien.

Y que al despertar…
el viento te haga vibrar
Recordar y repetir mi nombre.
Y al fin de yo no sé donde
sabrás que estos versos
fueron escritos para vos.
Que sos el ser luminoso
alumbrado, y llamándome
para cruzarnos nuevamente
dentro o fuera nuestro.
No importa el camino
estaremos juntos…

Hasta que de un suspiro

dejemos este mundo

de ataduras,

y de lo más alto

del cielo, y del universo

oirás que te amo, y

oirás cientos de te amo,

o miles, y millones…

de un amor desterrado
y desmedido, y nacido
para trascender la Tierra
y el universo…
para irse del mundo
y ser conciencia.
Adolfo N. Scatena
Lunes de otoño 2018

Ilustraciones : Nicolás Beovide

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