Escuálido de dolor

Llevo las dos sogas al cuello. Hombre y mujer jamas hubo, que me hiciera decidir entre una sombra o una cruz. La nariz de una mujer: NARANJO. El pelo o el corsé.

Una deuda atrás cortabas clavos. Royendo las uñas de charcos en los pies del fangonal. Usar redes o trazar túneles y no tragar posos, no tan ambiguos ni tan amigos.

El hacha y la pared. Tu traza amarga de ángel, desnuda mariposa.

Qué lunes has escondido tu sonrisa aún siendo obsequioso subiendo otro piso a tu ladrillo…No por eso apuras el paso y no sumas mas fracasos. No, ni por esos escasos momentos de estupor llenos de magia y candor. Como los cimientos de este nido.

Escuálido de dolor.

Adolfo N. Scatena

23/12/2112

Anuncios