Todo, menos envidia

Me hiciste padecer, dos noches y ahora son tres. Tres hombres o tres noches, tan solo ahora sabemos qué…Porque yo en cambio ahora, te llevo envuelta en un paño de seda, te imagino desnuda, te rodeo de papel y me vuelvo ciego como antaño…Como hace tres noches, como hace tres años.

Los besos que desataron me la cordura, y las manos que a tú locura me ataron, serán hoy en esta vida todo lo que tú hombre imaginaron, y serán todos mis sueños lo que de vos ansíaron.

Los besos de aquel hombre, que se posaron sobre tus hombros y los pasos sobre tu frente, serían hoy su fiebre, la tierra sin el fango y de la piedra su descarnado ocaso. Serían sangre de vos como serán parte también de tu sonido. Todo el cambio devenido…y ni la sombra de él.

Y tendrán un día sed o tendrán eterna hiel, tendrán la carne o les sabrá a miel. Pero yo en cambio miento si un día no sé de vos y de él. Ya no hablaré entonces, con el encanto que dejaste en la pared.

Esa pared que de vos jamás separaré, así fuera la red que treparé. La oscuridad que visitaré, la calma con que me quedaré.

Ya hoy me siento entonces con la mitad de tu vida, me quedo con tu única mentira, tres noches o tres hombres,…

Y me quedo con media vida. Todo, menos envidia.

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