El día y la noche de la revolución

                                                             (sic por el gato)

      El día y la noche de la revolución
Por Adolfo Scatena

Las estadísticas hablan que en los lugares donde las horas del sol son menores que en las de la noche los suicidios son más frecuentes.
Acá en mi celda llevo quince días sin ver la luz y esto me ha hecho meditar, entre otras cosas, en el suicidio.
He pensado, también que, además, si bien esto es Guantánamo, yo soy de Siberia, he pensado también en mi condena en esta celda que terminará mañana, pero que de regreso a mi país después de quince años y a mis cuarenta y tantos la condena será otra; será condena social, la de ser tratado como traidor la de vivir como un marginal; y la de no tener más las atribuciones; ni el prestigio de mi pasado como colaborador de la revolución
Ha pasado también; que pensara también en Trotsky; asesinado en México, en manos de los mismos que me acusaran de traidor y me vendieran como espía, a los planes capitalistas del enemigo de quién también ahora soy su más célebre y prestigioso insubordinado Y también el socio y colaborador. 
Hoy han abierto las puertas de la prisión; sin omitir nada más; ni causas prescriptas, ni estados; me han devuelto todo mi sueldo retenido en estos años. Una carta de recomendación, para la embajada de Panamá (donde me solicitan me presente como accionista en una empresa de capitales multinacionales), y sin más datos ni ahondar más en los detalles, ni uno mas de todos los canales de comunicación.
El sol de la Habana casi me ha cegado y no pude ver la imagen del Che Guevara cuando atravesé la Plaza de la Revolución; al ver un joven cubano con la bandera inglesa en su remera y la insignia de los Rolling Stones tatuado por la frente; con el sombrero de cala sostenido por la mano. Traicionar mis principios, medité un instante; me dije, podrá resultar ser un suicidio y luego resulta ser lo que a todas costas a todos se nos parece; pero porque ha de ser así mejor, y mejor no más.
Ante todo, no me suicidaré con las botas puestas; saque del rollo de papel la visa y la estilográfica y con el joven; colaborador de la Revolución; grabé -¨ Simpathy for the Devil ¨-; en una de mis pantorrillas, fue antes, que hubo de lanzarme hacia las costas de Florida, ya en búsqueda de la balsa que me arrendaría, con el sol en la plaza revolución ocultándose de frente en el oriente.

12/11/2021.